Hoy en día presenciamos una acelerada evolución tecnológica, con lo cual constantemente aparecen en el mercado gran cantidad de dispositivos de acceso a la información. Cada año tenemos nuevas versiones de las distintas plataformas, tanto de laptops y dispositivos móviles como toda una serie de tablets que nos están dando un nuevo espectro para ingresar a aplicaciones, entretenimiento, juegos, películas, entre otras posibilidades.
Un ejemplo impresionante es el iPad 3. Hace poco, Apple anunció que tan sólo en el fin de semana de su lanzamiento se vendieron varios millones de dispositivos.
Esta evolución sigue una firme tendencia caracterizada por el incesante crecimiento de la oferta, a tal grado que se torna muy difícil y complicado para un usuario decidir cuándo cambiar de dispositivo. Ese es uno de los puntos cruciales que deben evaluar los usuarios, sobre todo si observamos que de una plataforma a otra las modificaciones en realidad son muy sutiles: una pantalla más grande pantalla o de mejor resolución, cámaras de mayor resolución, un poco más en procesamiento y así sucesivamente.
Así las cosas cabe preguntarse dónde está el valor, si no lo es el tipo de dispositivo empleado, pues todos tienden a ofrecer capacidades similares. En realidad el valor para los usuarios está en el acceso a la nube.
En la actualidad, a donde se muevan, ya sea desde su laptop, tablet o smartphone, siempre tienen acceso a la nube, y eso ha generado el potencial de disponer de acceso a un mundo de servicios que residen ahí. Ese es justamente el principal salto que ha experimentado la tecnología alrededor de las aplicaciones y de la experiencia que se le ofrece al usuario.
Vemos, desde fotografías, acceso a documentos sincronizados a través de internet, servicios de entretenimiento, videos, películas, música, todos esos elementos están ahí. En tanto haya una conexión a Internet pueden entrar a un mundo de información de manera muy simple. Al final del día, si el dispositivo se pierde, lo cambian, lo actualizan, adquieren otro, de todas maneras esos servicios permanecen ahí
Y en las empresas no es diferente, hoy en día ya contamos con servicios definidos en una nube empresarial que nos permiten tener esa misma validez y continuidad sin importar los dispositivos. No es relevante si estoy en mi oficina, en mi casa con mi computadora, en un café utilizando una iPad o de viaje en una sucursal utilizando un dispositivo personal de video, siempre tengo acceso a la misma cantidad de servicios.
El valor radica en poder tener acceso a un servicio homogéneo, sin importar qué dispositivos se utilizan y consecuentemente la ubicación geográfica del usuario.
















